Si vives en Centroamérica, probablemente habrás escuchado la noticia de que la noche del 27 de Diciembre del 2016, un brillante meteoro fue observado a lo largo del litoral Pacífico del istmo. Reportes desde Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Guatemala no se hicieron esperar en las redes sociales.

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Aquí en Nicaragua, los reportes se originaron desde Granada, Managua, León y Chinandega: un objeto muy brillante, sobre el horizonte; despedazándose en fragmentos brillantes mientras recorría el firmamento, a eso de las 10:30 p.m. de la fecha mencionada. En mi caso, me encontraba realizando una observación astronómica en la Finca Abe, propiedad de una sociedad, junto con otros 15 amigos, aprovechando una noche sin Luna. Para varios de ellos, era su primera participación en una actividad de estas. Pero algo es seguro: para todos los que estuvimos ahí esa noche; lo que observamos no se borrará fácilmente de nuestra memoria.

Permítanme detallar.

A eso de las 10:30 p.m. logré divisar en dirección Suroeste, la entrada de un objeto brillante, a una altura aparente de unos 10º sobre el horizonte (la altura de los objetos se mide en grados, siendo 0º el mero nivel del suelo y 90º el cenit, o el punto justo sobre tu cabeza). Al verlo, doy alerta al grupo de observadores. Debo mencionar que el local estaba completamente a oscuras, siendo las únicas luminarias la de las monturas y controles de los telescopios.

Los que estuvimos en el lugar

Los que estuvimos en el lugar. Foto cortesía de Roxy Williams

Debido a la presencia de árboles cercanos en nuestro horizonte Oeste, intenté correr para evitar que dichos árboles me bloqueasen la vista; mientras hurgaba en mis bolsillos en busca del puntero laser verde. Golpe y caída, al tropezar con un pequeño banco que estaba cerca de mis pies.

Mis amigos quedaron perplejos ya que no lograban comprender que ocurría con toda mi excitación. Cuando al fin logré sacar el puntero y señalarles el objeto, el clamor general de asombro no se hizo esperar. Ya en pie, me uní a ellos en la carrera a campo traviesa, en un potrero, a oscuras, sorteando quien sabe que cosas en el suelo, mientras con gritos de júbilo y asombro seguíamos al objeto.

Logramos seguirlos por espacio de al menos 30 segundos según estimamos, hasta que dejó de observarse y una cerca de alambres de púas nos detuvo el paso. Por suerte, nadie más salió golpeado. Es la fecha y aun tengo la marca de la pequeña herida que me hice en el tobillo gracias al tropezón.

Lamentablemente lo único que logramos grabar fue un corto video con los gritos de todos nosotros. Nuestras cámaras estaban instaladas apuntando hacia otra parte del cielo, por lo que no logramos registrar nada visualmente, más allá de nuestra apreciación de altura, dirección, comportamiento y velocidad aparente, la cual era bastante lenta para un meteoro convencional.

Inmediatamente después lanzamos nuestro reporte por Facebook y Twitter, pidiendo confirmación del avistamiento. Las respuestas no se hicieron esperar, con lo mejor de todo: videos de varias partes de Guatemala registrando el evento.

Por supuesto las bromas no tardaron en empezar sobre la naturaleza del objeto: Saiyayines, Donny Varper, Autobots y Decepticons; hasta el carruaje espacial mortuorio de la Princesa Leia (Carrie Fisher, quien falleciera ese mismo día).

Posterior al avistamiento, el cielo se cubrió por completo de nubes y decidimos terminar la jornada. Algunos para entonces ya se habían retirado; así que los últimos que quedamos regresamos a Granada, a buscar algo que comer antes de regresar a nuestros hogares. Ahí no podía faltar preparar un meme sobre el tema.

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Desde la fecha hasta el día de hoy; los astrónomos aficionados de Latinoamérica, congregados en el grupo digital “El Cyberastrónomo” (liderado por mi buen amigo, Edgar CastroBathen), estuvimos discutiendo la naturaleza del objeto. Las dos hipótesis, con defensores y detractores principales eran: (1) un meteoro, y (2) basura espacial. Siendo ésta última la que varios estuvimos apoyando; basados en la forma (a) la forma en que el objeto se desintegraba en la atmósfera, (b) la trayectoria paralela al horizonte, lo que se esperaría de un cuerpo que órbita la Tierra y decae, y (c) la duración y velocidad aparente del objeto. Esta fue una discusión de altura, en donde no se dejó por fuera ni una sola conjetura y cada uno de los participantes proveyó material y experiencia para soportar su argumento; pero al mismo tiempo, considerar las opciones que los demás planteaban.

Como parte de la investigación, Edgar contactó con el departamento de la NASA que monitorea la basura espacial, solicitando información que nos ayudase a identificar el objeto misterioso. La respuesta fue poco alentadora: ellos no habían actualizado su base de datos así que no podrían brindarnos información.

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En este momento, la discusión se centro en tratar de identificar que resto espacial antiguo pudo haber entrado, o en el caso de meteoro; su composición.

Se continuaron analizando videos y se trazó un mapa provisional de la posible ruta del objeto. Sin embargo al analizarlo, algo no calzaba. El objeto desde Nicaragua se daba indicios de haber sobrevolado el Pacífico, nada cerca de la costa Nicaragüense. Para tratar de dar una aproximación, propuse un procedimiento sencillo: usar la función trigonométrica Tangente, para calcular la posible distancia desde nuestro puesto de observación en Granada.

Como seguro recordarán de sus clases de trigonometría de la escuela, la función Tangente de un ángulo “alfa” de un triángulo rectángulo, se define como la relación del cateto opuesto dividido por el cateto adyacente. Los parámetros conocidos al momento (asumiendo a groso modo dichos valores), era la altura aparente sobre el horizonte: 10º, según se comentó anteriormente; y la altura a la que por lo general, los objetos espaciales empiezan a arder en contacto con la atmósfera: 100 Km. Éste valor resultaría ser nuestro cateto opuesto. Solo necesitábamos calcular el cateto adyacente, y tendríamos una estimación más realista del punto de entrada del objeto. El resultado: unos 567 Km. De nuestra posición, con rumbo Suroeste.

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Se requería de un segundo punto de referencia para poder trazar la línea de ruta; esto vino de un video desde Guatemala; el cual nos ayudó a comprender que la trayectoria propuesta no era la correcta.

Para este momento, los amigos investigadores empezaron a simpatizar más con la idea de basura espacial. ¿Pero cual?

La respuesta llegó hoy por la mañana, cuando Ricardo Tohmé (Argentina) nos reportase parte de su conversación con Jonathan McDowell del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics. (Me suena familiar ese sitio)

Resulta ser que el 28 de Diciembre, a las 03:30 UTC (21:30 hora local de Centroamérica, del 27 de Diciembre), los Chinos lanzaron un cohete Long March 2D, con 3 satélites. Dicho cohete no logró alcanzar la altura correcta, posicionando su carga en una órbita inadecuada. Una hora después del lanzamiento, los satélites malogrados, pasaron justo por las costas de Centroamérica, a la hora del avistamiento del objeto.

Esto, junto con las previas estimaciones y análisis nos proveyeron con la información necesaria para determinar que lo observado por todos correspondió con etapas o partes del cohete mal logrado, el cual decayó y reingresó en la atmósfera frente a nuestras costas.

Con esta información, Gus Ballan de Argentina, revisó las órbitas de los satélites en Heavens-Above, confirmando su trayectoria; y a la vez, confirmar el cálculo trigonométrico sencillo.

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Trayectoria de uno de los satélites chinos

Ya la cuestión ha quedado resuelta y los amigos latinoamericanos descansamos tranquilamente. Estas son las cosas que generan discusiones de altura, mientras todos aprendemos de todos y generamos y verificamos información. Es lo que la ciencia hace: observar un fenómeno, recaudar información, analizar las evidencias y seguirla. Nada de imposiciones, nada de acusaciones, nada de soberbia. Simplemente un sincero y auténtico deseo de investigar las cosas a fondo, y de ser necesario, adaptar nuestras posturas a la luz de nueva evidencia.

Pensamiento crítico, método científico. Sí, funcionan.

¿Qué lecciones podemos aprender?

  1. Hay que seguir observando.
  2. Debemos ir pensando en una red de monitoreo del cielo automatizada, con cámaras AllSky.
  3. Considerar una realidad actual: China está lanzando cohetes y Latinoamérica está en la zona de observación de estos objetos.
  4. Nunca abandonar el pensamiento crítico, y seguir la evidencia.

Nada mal para terminar el 2016 e iniciar el 2017.

Mi agradecimiento a los amigos que participaron esa noche del 27 de Diciembre.

Como escribí anteriormente, ésta fue una experiencia que perdurará en la mente de quienes estuvimos ahí: Milton Blandón, Saúl Orüe, Sergio Briones, Roxy Williams (y familia), Alfonso Saballos, Ahmed Mora, Carlos Tijerino, Marlia Avendaño, Marcos Almendárez, Mary Abarca, mi hijo Oscar y todos los demás.

Ad astra!

Edgar con sus etiquetas en fotos :)

Edgar con sus etiquetas en fotos 🙂

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Acerca de Julio Vannini

Astrónomo Aficionado y promotor de Software Libre para Astronomía en Nicaragua. Miembro de ANASA y Contacto Nacional para SEDA/LIADA, Astronomers Without Borders y Sidewalk Astronomers. Director del Capitulo Nicaragua del Charlie Bates Solar Astronomy Project (CBSAP)

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